Acerca de la curación del Alma y del espíritu
Mientras leía el post de cristian no pude evitar recordar aquellas inolvidables sesiones de terapia que uno habitualmente tiene con sus amigos, aquellas sesiones que parten desde la Universidad, cuando la plata nunca es mucha, cuando los presupuestos, si es que existen, son más bien escuálidos, aquellas sesiones de terapia son normalmente alrededor de unas cervezas primero, vino despúes y terminan normalmente en una o más piscolas. Bueno.... en esas sesiones normalmente se parte con una o más tallas y terminan normalmente en una traposa confesión acerca de problemas cotidianos, familiares, del corazón y del alma.En esas conversaciones, aquellos que son tus amigos cuidan de ti. Te escuchan en silencio cuando en sus manos no está la solución y te apoyan incondicionalmente cuando en algo pueden cooperar para terminar tu aflicción. Pero sin duda alguna, el valor más trascendente de estos aquelarres sin son mujeres y clubes de toby si son hombres, consiste en la simple posibilidad de que alguien te escuche, y que haga un sincero intento por compartir tu aflicción.
Con el tiempo, las reuniones se aburguesan, tus amigos ya no están tan cerca, las sesiones de terapia se distancian y se hacen cada vez menos frecuentes, ya no son alrededor de una botella de cerveza, son alrededor de una botella de de un buen bourbon o un roncito de calidad, un vino de una viña famosa y unas cervezas belgas, participan otras personas, tus amigos y tú tienen otras responsablidades, te das cuenta que muy a nuestro pesar todos nos hemos transformado en adultos, y algunos en adúlteros, pero el espíritu sigue siendo el mismo, nada de lo profundo ha cambiado y eso es realmente gratificante.
Este viernes, mientras ordeno mis ideas he querido rendir un homenaje a estas sencillas juntas, que permiten la curación del alma sin recurrir a un especialista, permiten que el espíritu se reponga de sus daños, que tu alma se abstraiga aunque sea momentáneamente del dolor que la aflige, de las heridas causadas por la vida y que el rictus de amargura que se percibe en tu rostro, y la tristeza profunda que se vislumbra a través de tus ojos ceda su espacio a una inicial sonrisa terminando en una estruendosa carcajada, probablemente acerca de nada, sin razón aparente, pero esas sonrisas y esas carcajadas son las mejores.
Mientras estas líneas llenan espacios en mi pantalla, innumerables recuerdos viajan raudos a mi cerebro y no puedo prescindir de las innumerables juntas con mis amigos del alma, los que se reducen generalmente a los mismos de siempre y entre los que no puedo obviar a dos distinguidisímos miembros de la fauna que me rodea:
Luciano: Simpaticón, burgués y muy inteligente personaje que insiste en estos mitines que ingiera ron dorado, aún cuando desde que nos conocemos (como 15 años) sabe que no me gusta, pero no importa, avecindado en la capital del reino de Chile, con el cual en innumerables oportunidades arreglamos el mundo, a mí y a él, remodelamos pololeos, casas, proyectos de vida, relaciones rotas y otras no tanto, decepciones amorosas y de otro tipo, problemas financieros y existenciales, normalmente alrededor de una o más botellas, vimos esconderse el sol y salir a saludarnos de nuevo, fue parte de mi titulación y del carrete previo y posterior, fue parte de experiencias agradables y tristes, fue mi refugio en aquellos aciagos momentos, junto con los míos, y a estas alturas cada vez que la capital me recibe por razones de trabajo o simplemente por curiosear llego sin dudarlo a su casa, que siento también como mi casa, que más puedo decir, gracias por todo y .......... salud!!!!!!!!!.
Claudio: Flaco, alto y desgarbado, el amigo de la infancia por excelencia, ese que desde que tenías 5 años te acompaña, ese con el que de vez en cuando te pierdes, pero que cuando aparece es como si nunca lo hubieses dejado de ver, florero y gozador por excelencia, es imposible pasar penas con el individuo este, escucha y se rie, esa es su función principal, aún cuando hasta la fecha me debe una salida porque se durmió antes de salir, no de cansado por cierto. (estás en deuda flaco).
A estas alturas del individualismo y el vértigo de la vida darse un tiempo para escuchar a otro u otra es un ejercicio sano, normalmente gratis y cuando mucho implica el costo de una botella de algo, los beneficios de este ejercicio del alma son innumerables, reconfortantes y simples, si fuera médico, que no lo soy, los recomendaría a lo menos una vez por semana.
Que tengan todo un buen fin de semana, salud y adios........

1 Comments:
Cosimo:
gracias por tus palabras y estoy de acuerdo contigo, en principio soy pacifista pero no puede entregarse a titulo de nada un territorio por el cual corrió sangre de los nuestros y que fortma parte de nuestra historia,bajo esos supuestos EEUU tendría mucho que devolver a México o no??.
Saludos
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